Legendaria picantera doña Lucila Salas

(Q.E.P.D)

No existe mejor presentación que su solo nombre o como la mayoría de arequipeños la conocen “La Lucila”, una gran mujer que con su esfuerzo, dedicación y buena sazón ha conquistado el paladar de arequipeños y extranjeros. Se sabe que  el reconocido chef peruano, Gastón Acurio, hizo mención de esta picantería “La Lucila” a través de su libro, “Perú, una aventura culinaria” y su programa de televisión por cable “Aventura culinaria”.

Al buscarla, doña Lucila se encontraba en el interior de la cocina, sentada al lado de su mesa, esa que quiere tanto. En su espalda llevaba una manta y otra sobre sus rodillas. El frio a su edad es más cruel. Cuando le preguntamos cómo estaba, llevó su mano temblorosa a sus ojos rojos y húmedos para decir que le dolían, y con su voz tenue pidió, por favor, que apagaran la luz porque le hacía doler la vista.

Lucila Salas Valencia Viuda de Ballón, se refiere a sí misma como la segunda y última hija de Andrea Valencia Neyra e Isidoro Salas, padre al cual no llegó a conocer. Su hermano mayor, Francisco Salas Valencia, era mayor que ella por cuatro años. Recuerda claramente cuando era pequeña y escuchaba a su hermano decirle a su madre “por qué la has traído”, a lo cual su madre contestaba, “no hijito me la ha traído el señor en una maleta”.  “Pues ponla en la maleta y regrésala, respondía mi hermano”, recuerda. Fue en ese momento en que los ojos de  doña Lucila se llenaron de lágrimas, y expresó con tristeza y dolor que su hermano ya había fallecido hace mucho tiempo, pero con una sonrisa tímida y dulce reconoció que su madre la engreía bastante, por ello eran las quejas de su hermano.

Ante la curiosidad que muchos tienen, le preguntamos a doña Lucila en qué año nació. Respondió con fuerza y firmeza “yo nací el año de 1917, el 23 de octubre… yo aún voto, he votado en estas últimas elecciones”. Doña Lucila no sabe o no nos quiere decir  a quién le dio su voto. La vista no le ayudó mucho aquella vez, explicó, pero sus hijas le ayudaron en esta decisión.

Doña Lucila se casó a los treinta años con Julio Ballón en la iglesia de Sachaca. No recuerda claramente como lo conoció ni como lo conquistó, dice que todo pasó de repente… y de este amor nacieron 5 mujeres, 11 nietos y 8 bisnietos.

Las señoras Gladis, Lourdes, Noemí, Nelly y Ruth son las cinco hijas de doña Lucila a quienes nombra con amor y orgullo. Cuando ellas querían ayudarle en la picantería les decía  “déjenme a mi sola, anda, vete al colegio”. Se sabe que la Ruth es creadora del “Rocoto corazón de camarón”, plato que cautivó a muchos limeños en la feria gastronómica MISTURA.

La tradición de esta familia en el arte culinario, viene desde la señora Andrea, quien dejó la cocina donde hoy aún funciona el restaurante, y quien le enseñó a cocinar a doña Lucila. Ella recuerda cuando su madre la llamaba diciéndole “ven acá chiquita, ven… se tantea la sal según lo que vas a cocinar y tanteadita la sal en la mano; se pone la olla y se echa la sal, el ajo y la cebolla, para que tenga sazón el almuerzo. Es ella quien me enseñó que siempre hay que tener todo limpio”, relata doña Lucila.

Anteriormente, el restaurante “La Lucila” se llamaba “Picantería” así lo dejó establecido la mamá de doña Lucila. Recuerda que tenía como comensales a los trabadores del consejo, los militares y los policías, y en cada visita de estos a la picantería su madre le decía “Hijita hay que atender bien a los policías porque ellos cuidan el pueblo, porque ellos son los únicos que cuidan la casa”, es por ello que doña Lucila le pide a sus hijas que atiendan bien a los policías que hasta hoy van a consumir al restaurant.

Doña Lucila cuenta emocionada que el primer plato que aprendió a cocinar fue el Cuy chactao, con su papa raja raja y su llatan. Ella habla con nostalgia y hasta con cierta decepción de aquellos platos que se han dejado de preparar. Mientras los enumera, lleva la cuenta con sus dedos, “el cubierto de camarón, revuelto de camarón, puchero, chullo, chawacho, revuelto de habas, locro de pecho, picante de choca con habas, charquikan, estofado de cuy, sango de cuy, charqui de cuy, porotos, garbanzo con arroz, ají de garbanzo, el sullo de cuy”, refiere.

Luego evoca aquella vez cuando un amigo de su hermano le pidió que prepare diez platos de Sullo para el día siguiente. Doña Lucila cumplió y el amigo de su hermano le dijo después de degustar el plato “que riquísimo su Sullo de cuy, señora. Le puedo traer a mi hija para que le enseñe usted a preparar el Sullo”.  “Por supuesto tráigala, dije yo”, recuerda doña Lucila.

Esta hermosa mujer que ha forjado un su cocina gran parte de la historia arequipeña, aún se mantiene firme al lado de su mesa, su batán y su cocina a leña que la han acompañado desde su niñez. Hoy, ella aún mantiene la tradición de su madre y lo recuerda mientras invita a todo el que vaya a visitarla y hablar con ella, su famoso “Prende y Apaga”… una copita de anisado arequipeño de ese que te prende, pa’ que un buen vaso de chica lo apague. Doña Lucila no toma y nunca tomó con los clientes, eso también le enseñó su mamá. A sus 93 años de vida, doña Lucila, aún recuerda los ingredientes de cada comida, eso sí, lo único que se llevará cuando se le acabe la vida, será su sazón innata.

La noticia de su muerte entristeció a Arequipa. Doña Lucila Salas, ‘La Lucila’, dejó de existir el 17 de Noviembre de 2012 a los 96 años. Institución de la cocina mistiana, era mito y realidad. Hace apenas tres meses, su picantería fue el cenáculo donde acaeció el alumbramiento de la Sociedad Picantera de Arequipa que fundó el poeta Alonso Ruiz Rosas.

Ese lunes 20 de agosto, La Lucila, desde su cocina, ordenó «escribanos» y «mote de habas» para todos. Y para cerrar la jornada, «matasca». Pero faltaba su sello personal, ése que doña Lucila Salas prodigaba a los visitantes que llegaban hasta su templo de la abundancia: el prende y apaga.

«El anisado prende y la chicha apaga», le explicó esa noche por enésima vez a Ruiz Rosas, como lo hizo conmigo una mañana de 2009. Ayer se extinguieron unas manos prodigiosas, y nació una leyenda.

Por considerarlo de interés en ABIN MAGAZINE consideramos esta nota sobre Doña Lucila.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *