Alto a cualquier forma de violencia contra la mujer

Por PACO PUENTES

A propósito del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, reproducimos este artículo, que retrata una verdad muchas veces ignorada, pero que grafica con exactitud, sobre la importancia de buscar una igualdad plena, entre hombre y mujer, Sin discriminaciones, sin violencia, venga de donde venga.

“Estabas en línea, te he escrito un whatsapp y no me has respondido. ¿Por qué, qué haces, con quién estás? Respóndeme. He visto que te has conectado por última vez de madrugada ¿Con quién hablabas? Como no me hagas caso cuelgo en Internet una foto tuya sin ropa. ¿Quién es ese que has agregado al Facebook? ¿Es verdad que estás con tus padres? Mándame una foto. Envíame tú ubicación”…

Estas frases son algunos ejemplos de otras formas de violencia contra la mujer. En este caso, ligadas a las nuevas tecnologías y de especial incidencia entre los más jóvenes. Pero hay más, como el acoso callejero, el laboral, la trata o las violaciones. Según la normativa estatal, si no se ejercen en ámbito afectivo no son consideradas como violencia de género y a todos los tipos de agresiones se les suma la dificultad para demostrarlas.

.“Hay mucha más violencia además de la física. Ahora hemos perfeccionado lo que miramos. Identificamos más fenómenos que antes estaban normalizados, y algunos de ellos siguen viéndose así. Son otras violencias contra la mujer no consideradas dentro del concepto ni de las leyes de violencia de género”, explica Belén Zurbano, profesora e investigadora de la Universidad de Sevilla en España.

“Prácticamente los únicos indicadores que hay para medir la violencia son las muertes, las denuncias y la morbilidad hospitalaria, así que hay mucha información de agresiones que se pierde y que no está ni en el paradigma social ni en la ley”, explica Zurbano. Lo que también ocurre  en nuestro país.

Las más novedosas de estas formas de acoso o agresión son las vinculadas a las nuevas tecnologías. “La violencia en las redes sociales está presente 24 horas al día y siete días a la semana y su detección es casi imperceptible para los profesores o los padres de los jóvenes”, considera la psicóloga especializada en género Laura Ocaña. “Existen problemas de control, persecución y acoso entre jóvenes a través de las redes que no tienen diferencia con la violencia de género”, añade Encarnación Aguilar, directora general de Violencia de Género de la Junta.

 Pese a la constancia de la existencia de estas otras formas de violencia, es complicado que se tengan en cuenta desde el punto de vista legislativo. De entrada, la norma estatal solo considera la que se da en el ámbito afectivo, aunque la ley andaluza (2007) es más abierta. Añade la violencia económica a las amenazas, coacciones, privación de libertad y agresiones físicas, sexuales y psicológicas. También amplía la consideración de actores violentos. Además de los cónyuges, excónyuges o personas ligadas por relaciones de afectividad, incluye a los hombres del entorno familiar, social o laboral.

Las tecnologías

Y si la incorporación de nuevas definiciones de actores y otros tipos de violencia en la norma ya es difícil, también lo es la demostración de los daños psicológicos o del sufrimiento a través de amenazas, humillaciones, vejaciones, aislamiento, culpabilización o limitación de su libertad. “En este aspecto hay menos índices de estudios y herramientas de detección. Es difícil conocer sus cuadros clínicos y los procesos de traumas. Además, los testimonios de las víctimas suelen ser inconexos o incoherentes, pero no por eso es sintomático de que no haya violencia”, alerta Zurbano.

Desde la Justicia reconocen que la violencia psicológica está muy silenciada, que es la primera en aparecer y que es más difícil de demostrar que la física. “Tenemos una unidad de valoración que analiza las evidencias de la víctima. En lo que va de año se han abierto más de 800 procedimientos por violencia psicológica con órdenes de protección. 600 de los ellos por amenazas”, matiza Aguilar. “En la violencia a través de las nuevas tecnologías, los fiscales de delitos tecnológicos indican que los actos dejan rastro en el teléfono o en el ordenador y pueden ser perseguibles”, añade.

El daño psicológico

Para erradicar cualquier forma de violencia, la solución reside en la educación. El respeto, la libertad, la igualdad y la confianza son cuatro de los pilares sobre los que trabaja Ocaña en sus cursos de formación para jóvenes, para modificar la realidad

 “Las relaciones de pareja son para hacernos más felices de lo que podemos ser estando solos. Hay que trabajar en eso, cada uno de los cuatro pilares son básicos para una relación sana”, declara Ocaña. “Parte del problema es que no se nos ha enseñado a querernos ni a desarrollarnos bien, parece que la mujer solo se siente válida cuando alguien la quiere, y parece que el hombre no debe mostrar más sentimientos que los de rabia. Hay que trabajar mucho la autoestima y la inteligencia emocional para saber relacionarnos de forma sana”, propone.

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