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La avaricia del Rey Midas

Por: Amaru Tarot

Según la Mitología Griega Midas era un rey muy avaro que gobernaba la región de Frigia en Asia menor, su avaricia era tal que pasaba sus días contando sus monedas de oro.

Un día, Sileno –Dios menor de la embriaguez – se dirigía a encontrarse con Dionisio – Dios del vino y la juerga – sin embargo se encontró con un jardín de rosas en el que se puso a descansar, sin saber que esos jardines le pertenecían al Rey Midas.

El Rey Midas decidió dar un paseo por su reino, sorprendiéndose con el sátiro reposando en sus jardines, de inmediato lo reconoció  y lo invito a pasar a su palacio, El rey decidió homenajear a su invitado con abundante comida y bebida.

Dionisio al ver que Sileno no llegaba fue en su búsqueda, cuando lo encontró grande fue su agrado al verlo tan bien atendido por el rey Midas, estaba tan complacido que ofreció concederle cualquier deseo que el pidiera.

El rey sin dudarlo dijo “Quiero, que todo lo que toque se convierta en oro”. Dionisio le dijo que pensara bien en las consecuencias de su deseo, pero Midas dijo estar seguro de lo que quería. El Dios acepto con tristeza diciendo “Desde que despiertes mañana todo lo que toques se convertirá en oro”

Al día siguiente, cuando midas despertó; tomo una roca que dejo junto a su cama, quedo maravillado al ver que el trozo de piedra se convertía en el brillante metal. Empezó a correr eufórico por su castillo convirtiendo todo lo que tocase en oro.

Al pasar de las horas, ya con hambre, intento comer una manzana sin éxito, pues esta quedo convertida en oro al instante, de la misma forma tomó una copa de vino pero el liquido se volvió oro al rozar sus labios. Triste en su trono pensando en que la muerte vendría muy pronto al no poder comer ni beber entro en desesperación, su hija al verlo lo abrazo y se transformó en una estatua de oro.

El rey desesperado fue con Dionisio y le imploro que le quite esa maldición, el Dios acepto pues, nunca fue su intención hacerle daño y Midas tampoco tuvo malas intenciones. Dionisio le dijo que vaya al rio Pactolo y se lavara las manos. Midas fue y veía mientras se lavaba como el oro salía de sus manos.

Al desaparecer la maldición, todo lo que se había convertido en oro regreso a la normalidad.  El rey se convirtió en una mejor persona, muy generosa y agradecida por todo lo que tenia. Desde ahí su pueblo vivió en abundancia y logró trascender hasta el día de hoy.

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