VAYA EN PAZ VICTOR DAVALOS

La frontera entre la vida y la muerte es imperceptible. Hoy estamos, mañana somos historia. Es la verdad. Creímos por mucho tiempo, que tenía la edad infinita. La vida infinita, y la voz más infinita aún; sin embargo, cuando moría el Domingo de Pascua de Resurrección, nos enterábamos (por las redes sociales, vaya novedad) de la muerte del legendario  don Víctor Dávalos Salazar.

Quería verte inolvidable tierra querida

Arequipa ciudad blanca de mi amor

Embriagado de distancia

añoraba la fragancia         

de tu suelo tu campiña y su verdor

Su hermano José, había partido hace algunos años, y con la muerte de Víctor, se acaba uno de los mejores dúos de la música arequipeña, que tantos lauros y alegrías, nos dieron, cuando escuchábamos su inolvidable voz.

Cuando hace tiempo deje tus lares entristecido

con la pena de los hijos que se van

Hubo un límpido aguacero

y una lluvia de lucero

en mis ojos contemplando tu volcán

Se fue en silencio. En el silencio de cuarentena. Un domingo triste y en absoluta soledad, acompañado por sus familiares más cercanos. Así es la vida. Y don Víctor, estaba enfermo, los 92 años lo llevaban a él. Su paso cansino, agotaba. Se le iba la vida.

Hoy que regreso peregrino fatigado

con el corazón cansado de buscar felicidad

Arequipa, soy feliz en tu regazo

con el beso y con el abrazo

que me otorga tu bondad

Su voz aguardentosa se ha apagado para siempre. La melancolía, se ha apoderado de la Ciudad Blanca, donde hoy solo pueblan los fantasmas del ayer, de hoy, y quien saben si del futuro.

Don Víctor Dávalos, hasta siempre,  porque a la escritura de estas líneas urgidas, contra el tiempo y la pandemia, debemos acostumbrarnos a hablar de él en pasado. En un futuro que no existe. En días que vivimos cuando cantaba con estentórea y única: quería verte….

No es fácil. Ninguna muerte es fácil. Ni las previstas, menos las imprevistas; aunque con los Dávalos se vaya diluyendo la última historia viviente de la música arequipeña. Una verdadera lástima, pero el adiós es inevitable. Aunque duela. Aunque una que otra lágrima se esconda en lo más íntimo.

Hasta siempre Don Víctor Dávalos Q.E.P.D.

Cuando yo muera que me entierren en tu suelo

y algún día bajo el cielo, unas flores crecerán

será mi alma

asomándose a la vida

desde mi tierra querida

para ver a mi volcán.

La Directora

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *