¿De qué futuro post cuarentena, hablamos?

En estos largos tiempos de cuarentena, lo que más sobra es tiempo y tiempo.  Entonces, es bueno recordar la validez del notable historiador británico Edward H. Carr, ¿Qué es la historia? (su mejor obra) En otras palabras, ¿para qué nos sirve la historia?

En realidad, si nos damos cuenta, estamos asistiendo, a una nueva era. Una nueva historia, aunque por ahora, tenga el signo de la fatalidad  y la muerte, signada por el caos, el miedo y el pavor, en que por ahora nos encontramos.

 Pues bien, la historia, hay que ubicarla en perspectiva, para recordar el pasado, vivir el presente y visualizar (mejor escrito, trabajar) en función del futuro. Aquí, es donde aparece otro pensador, como fue   Alvin Toffler, autor de algunas de las predicciones más lúcidas sobre el cambio tecnológico de la segunda mitad del siglo XX y la adaptación de las sociedades a la tecnología.

Debemos, señalar que su mejor libro,  La tercera ola (1980), visualiza  los   cambios a los que se enfrentarían los países industrializados, cuyas economías pasarían a ser posindustriales y basadas en el conocimiento, y el impacto de los cambios tecnológicos rápidos en la sociedad.

Lectura obligatoria, nos señalaba la “sociedad del conocimiento” y lo que ahora es realidad, aunque el futuro del que nos hablaba, parece ser una mala copia. ¿Este es el futuro de Tofler? Hummm, nada parece lo que es…Porque este futuro, no es mejor menos peor. Es simplemente distinto.

¿De qué futuro hablamos? Sospecho que ni Carr menos Tofler, tenían ni la más remota idea, de lo que ahora sucede en el planeta. Millones en cuarentena, porque el conocimiento, lo hemos aplicado de la peor manera. Todo parece contranatura. Es decir, hemos hecho todo lo contrario, de lo que el mismo conocimiento señala y delata.

La lógica, ha sido impuesta por el irracionalismo. La ira, se ha impuesto a la sensatez. El miedo (del que hablamos en anterior nota) encima a la necesaria tranquilidad. El griterío supera a la voz pausada. Y todo es rápido demasiado rápido, como si en eso, se fuera la propia vida.

En consecuencia, el futuro, es de uno, pero la sociedad entera va construyendo el mismo a jirones, por retazos; sin instituir la necesaria y urgente confianza, que tanto nos urge. Para construir relaciones, paso a paso, para confiar uno en el otro, para dar valor a  la promesa. Para restituir, el diálogo ( con su retroalimentación), para en medio de la tormenta, tener tiempo para reflexionar.

Pensar para actuar. Ese es el futuro, que nos espera. Nada cambiará. Sino queremos que cambie. La actitud debe cambiar, para que este nuevo futuro, sea distinto, sea mejor, para ir mejorando uno, por una sociedad más equitativa, más organizada, no tan caótica. El futuro, depende de uno, no de nadie. Ese es el detalle, a tomar en cuenta.

Directora

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