¿QUE PASARÁ DESPUÉS DE LA CUARENTENA? O NOS ADECUAMOS O NUESTRO ENEMIGO COVID-19 NOS GANARÁ LA GUERRA.

Por Pamela Torres Tutiven. Mujer, madre, profesional en derecho y activistas en temas de mujer

Un 6 de marzo nos enteramos por los medios de comunicación que el COVID 19, Made In Wuhan, llegó a nuestro país, decretándose una emergencia sanitaria un 11 de marzo, cuyas medidas no funcionaron, nuestra idiosincrasia y la poca costumbre de obedecer y tener cultura de higiene y protección conllevó a que se emitiera el Decreto de Urgencia 044 obligándonos (porque es necesario) a aislarnos socialmente y ya vamos 34 días.

La medida más importante que ha adoptado el Gobierno para “comprar tiempo” y evitar que el contagio salga de Lima No ha funcionado, estamos en una guerra, contra un enemigo que no permite estrategias lentas, que ataca directamente nuestras debilidades y, así el virus llegó a las regiones, distritos, comunidades, pueblos indígenas, amazónicos, es decir, nos ganó las primeras batallas.

La cuarentena no ha funcionado, las reglas no se han respetado, por ejemplo se ve en los dominicales a periodistas que entrevistan a opinologos sin mascarillas, sin guantes, quejándose de la situación, las personas salen para comprar, para pagar servicios, por ello que otra medida ha sido imponer multas por no cuidarse, por no pensar en el otro, debemos reflexionar, esto es complejo. Las estadísticas no son favorables, al 19 de abril tenemos 400 fallecidos y la cantidad de pacientes ha originado el colapso de muchos hospitales.

Sobre ello, nos preguntamos, ¿hasta cuándo?, ¿Qué pasará después? ¿Todo será igual, mejor o peor?, son interrogantes difíciles de respondernos, sin embargo, lo que sí sabemos es que nada volverá a hacer igual. Esta pandemia mundial ha desnudado la debilidad en sistemas protección pensionaria, salud, educación y laboral, dejándonos en la desprotección total, haciéndonos pensar que no sólo hay que cuidarnos sino que vamos hacer para sostenernos.

Afrontar el COVID 19, no solo como un virus sin vacuna es un desafío social enorme, que transformará muchas, reglas y conductas sociales que definitivamente afectarán a unos sectores económicos más que otros, a sectores sociales, a ideologías políticas, a todos, pues lo que nos ha enseñado esta enfermedad es que todos somos iguales (sobre todo a los sectores ricos que se creían intocables), es decir es una enfermedad demócrata.

Va a ser necesario cambiar nuestros comportamientos, debido a que enfrentar el Covid-19 solo con la cuarentena originará que se extiendan las brechas sociales y económicas. El distanciamiento social, nos llevará a efectuar una vida con una serie de restricciones.

Un gran porcentaje de nosotros seguirá en modalidad de teletrabajo y trabajo remoto (modalidad creado por la emergencia, la cual deberá adecuarse), las escuelas y universidades deberán adaptarse a la educación virtual (no sólo por la tecnología sino por los precios de pensiones, urge un marco normativo, ya que el Gobierno no hace control de precios), el transporte será restringido y no volveremos a centros comerciales, picanterías, espectáculos, cafés y restaurantes durante una larga temporada.

El entretenimiento será en casa y con escasas visitas (el internet se despegará en precios, ojala también sea en rendimiento y operatividad), las fiestas, reuniones, almuerzos, parrillas, conciertos estarán prohibidos.

Para las empresas que retornaran lentamente a la actividad, deberán cumplir las medidas de seguridad y salud en el trabajo que deberán ser actualizadas por la actual crisis, siendo interesante dar una mirada a China, por ejemplo medir la temperatura de sus trabajadores antes de iniciar labores, dotarlos de mascarillas y guantes, poner a disposición de sus trabajadores insumos de limpieza y desinfección, así como realizar la desinfección de los ambientes de trabajo mínimo dos veces al día son obligatorios, medidas que en  nuestro país serán más que necesarias y que, deberán ser formuladas multipartidariamente, dejando de lado los intereses políticos.

Y para las que no, pues según la OIT las más afectadas con la pandemia son los sectores hoteleros y de la alimentación, inmobiliario y las actividades administrativas, las fábricas y los servicios de reparación, los comercios y tiendas, el área de los negocios y el sector artístico, el Gobierno deberá fortalecer el paquete reactivador ya propuesto y, a la par éstas deberán aplicar a nuevas modalidades como el delivery y la venta digital.

Pero sobre todo la figura más débil será el trabajador, a quien para evitar que el porcentaje de informales se incremente (69% a la fecha),  se deberá a apuntar reformas que formalicen la economía y el empleo, a fin de que el Estado garantice una protección social y salud universal, debiendo empezar a evaluar el régimen tributario con enfoque de justicia fiscal, que permitan rediseñar los impuestos conforme a la capacidad económica de los contribuyentes.

Otro eje fundamental es la bancarización, la desconfianza de las personas en las entidades financieras, los altos intereses, la insensibilidad en sus créditos y tasas, han originado que se vean largas colas, por ejemplo para cobrar sus bonos, pues el pago en moneda, será un riesgo que pocos querrán correr.

Por ello, las figuras de los aplicativos de pago rápido encontrarán auge en el sector comercio y otros, debiendo el gobierno jugar un papel importante impulsando la digitalización de las transacciones, así como la realización de trámites en forma   remota. Tendrán que aprobarse instrumentos de firma digital, legalizaciones virtuales y otros mecanismos que faciliten actos jurídicos no presenciales, la normativa en cyberseguridad y protección de datos deben ser enfatizados.

Las restricciones para movilizarse, nos revalúa la forma de transporte, siendo importante aprovechar esta crítica situación para impedir que vehículos en mal estado y con pésimas condiciones de higiene vuelvan a circular, debiendo retomarse el transporte individual y el uso de bicicletas. Será necesario diseñar ciclovias óptimas y seguras. Asimismo, el uso de cabinas de desinfección y que tomen la temperatura al paso, dejaran atrás las de fotos o juegos de entretenimiento.

Esta pandemia tiene que servir no solo para una redirección de recursos públicos, sino también para atender las brechas de desigualdad que se han evidenciado en esta crisis que, a pesar de todo, debe generar nuevas oportunidades de negocios que atiendan las nuevas necesidades de los consumidores.

Como una guerra debemos actuar rápido pero con estrategias, reforzando nuestras oportunidades y fortalezas. Va a ser difícil, los aprendizajes costarán, sobre todo al Gobierno, a quien ante todo le pedimos sinceridad,  de cómo va avanzando el virus, de cómo estamos realmente, debiéndose de dejar de lado futuros políticos, pero sobre todo requerimos protocolos bien definidos, para evitar oír disculpas por formulas no bien diseñadas.

Vencerá quien se adecué más rápido y quién cumpla su papel en esta guerra, pues sino va a ser necesario endurecer medidas, pues ya hay caídos y no podemos darnos ese lujo, la victoria la ganaremos juntos, hasta que se encuentre la vacuna y esperar que la mezquindad o la usura del país que la encuentre no genere más muertes.

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