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Startup peruana que convirtió hongos “de maleza” en productos de exportación

El Programa Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico – ProInnóvate, fue creado por el Ministerio de la Producción el 24 de julio del 2014 mediante el Decreto Supremo Nº 003-2014-PRODUCE, como Unidad Ejecutora del Ministerio de la Producción, con autonomía económica, administrativa, financiera y técnica, este programa busca incrementar la productividad empresarial a través del fortalecimiento de los actores del ecosistema de la innovación (empresas, emprendedoras y entidades de soporte) y facilitar la interrelación entre ellos.

El emprendimiento andino en biotecnología, “Simbiosis”, ha logrado cultivar en las zonas altoandinas del Perú, tres variedades de hongos gourmet, que son valorados por el mercado gastronómico europeo. El rol de las mujeres andinas en la etapa de cosecha es irremplazable. 

La maleza de oro

Los pinos son el hábitat natural de los hongos silvestres comestibles, estas “setas” se acoplan a la raíz del pino, formando una microrriza (asociación simbiótica entre el hongo y la raíz del pino) y fructificar los hongos.

Los pobladores de zonas donde se encuentran estos pinares, entre los 3 mil a 4 mil m.s.n.m, desperdiciaban estos hongos, considerados maleza. Para los investigadores sostenían que su cultivo no generaba beneficio, por el contrario, consumía mucha agua.

Por lo que el equipo de Simbiosis, luego de realizados los estudios necesarios, crearon un modelo de negocio sostenible para el empoderamiento de la mujer andina y aprovechar los bosques de pinos a través del cultivo y cosecha de estos hongos comestibles.

Asociación que beneficia a la mujer andina

La simbiosis, se emplea para definir la asociación íntima entre dos organismos de especies distintas, donde ambas se benefician en su desarrollo vital. “Esto sucede en la relación del hongo y la raíz del pino, y se replica de una manera metafórica en la relación entre la comunidad y la naturaleza”.

Simbiosis, nace de un trabajo de investigación universitaria del Ing. César Huamán, fundador del proyecto, descubriendo que la maleza que era expurgada, eran hongos comestibles y comercializables. Con ayuda del programa del Estado, logró construir una máquina para el secado de estos hongos, que funcionaba a leña. Esta forma de secado, alteraba el olor y color de los hongos y disminuía el valor comercial.

Desde el principio del proyecto, se involucró a las comunidades en la recolección y secado de estos hongos, de esta manera los habitantes podrían beneficiarse de la comercialización, pero como el proceso de secado era “rudimentario” el costo de la cosecha de las setas, era bajo, debido a su poca calidad, por lo que dejaron de recolectar los hongos.

En el año 2014, el ingeniero, regresó a la comunidad, y encontró que las mujeres madres de familia, seguían recolectando los hongos en sus tiempos libres.

Cabe precisar que la recolección de los hongos, requiere de mucha dedicación y delicadeza, y las mujeres de estas comunidades habían demostrado poseer estas cualidades, les faltaba el conocimiento especializado y las herramientas adecuadas para tal fin, con el objetivo de obtener mejores ingresos por kilo recolectado.

Las mujeres de las comunidades, tenían toda la intención de aprender a mejorar el proceso de recolección, por lo que el Ing. Huamán, construyó una máquina de secado que logra conservar las propiedades de las setas, también, conformó un equipo de trabajo, para potenciar y ampliar el proyecto al alcance de las comunidades involucradas.

La precuela de Simbiosis

El equipo de Simbiosis, desde el año 2009, ha investigado una variedad de hongo llamada Boletus Luteos , que se encuentra en las plantaciones de pino y representa el 70% de todas las variedades de hongos existentes a nivel nacional. El 30% restante corresponde a variedades no comestibles.

La ingeniera agrícola y cofundadora de Simbiosis, Margaret Manayay, en una entrevista a la agencia Andina, cuenta sobre el proyecto y su evolución en los últimos años.

“En el 2018, antes de postular al Reto Bio, ganamos una beca de pasantía del Programa Nacional de Innovación Agraria – PNIA, para especialización en micología forestal. Entonces nos fuimos a España, visitamos la empresa de biotecnología forestal IDForest y la Universidad Valladolid, esto nos permitió ampliar nuestros conocimientos, realizar investigaciones y descubrir una amplia variedad de setas que son muy apreciadas allá y que no existían en el Perú”.

Agrega que, aprendieron a realizar la inoculación tanto en bosques como en viveros. Implantando el cultivo directamente a la raíz del pino. “Sin inoculación, estos hongos aparecerían dentro de cuatro años. Con la inoculación se logra acelerar el desarrollo y que estos hongos lleguen a crecer dentro de dos años”.

Los equipos biotecnológicosA fines del 2019, el equipo de Simbiosis presentó al Reto Bio, el proyecto para producir en el Perú, tres nuevas variedades de hongos comestibles gourmet: el Lactarius Delicious , el Tuber Borchi y la Morchella Esculenta . Estas variedades, por su alto valor nutricional, puede llegar a costar de 12 a 200 euros el kilo en el mercado internacional, por lo que la propuesta, resultó ganando y ha sido implementada desde entonces.

Involucremos al Estado

“El financiamiento de Reto Bio nos permitió realizar el estudio de suelo con una muestra que fue enviada a España, con lo cual se determinó que esas tres variedades sí podían crecer en suelo peruano. También logramos traer de allá a un especialista de IDForest que nos enseñó y nos acompañó en cada paso del proyecto, pudimos además obtener el micelio en placa del Lactarius Deliciosus, el Morchela y el Borchi, para su posterior inoculación, y, por supuesto, adquirir equipos de biotecnología para poder observar la micorriza”, revela Manayay.

Para febrero del 2022 se cumplen los dos años desde que inocularon las tres nuevas variedades de setas en bosques y viveros, por lo que el equipo se viene alistando para la cosecha de estas especies foráneas, por primera vez en suelo peruano.

 “Gracias al apoyo de ProInnóvate hemos podido también implementar algunas acciones de marketing y publicidad. Ahora tenemos página web , un fanpage en Facebook, tenemos nuestro logo, brochure, catálogo y demás piezas publicitarias y de imagen corporativa. La presentación y el envase de nuestros productos ha mejorado”, declara la especialista.

La inoculación de estas nuevas setas, asegurará una producción diversificada y permanente durante los meses en los que no hay Boletus Luteus, ya que este solo crece en temporada de lluvia, que va de diciembre a abril. Esto permitirá, además, que las mujeres que realizan la cosecha tengan trabajo todo el año, por lo tanto, ingresos económicos más frecuentes.

 “Me emociona mucho ver el cambio en las mujeres, el empoderamiento que se ha logrado gracias a esta locura de la investigación. El modelo de negocio que planteamos no sólo es sostenible, sino que tiene un enfoque social, económico y ambiental, y queremos seguir llevando este proyecto teniendo siempre en cuenta la investigación, el desarrollo y la innovación” dijo Margaret Manayay.

 El emprendimiento de Simbiosis, ha logrado reconocimiento a nivel nacional, y su ambición más cercana es lograr la exportación directa, alcanzar la certificación y tener una planta de producción propia.

Estos emprendimientos, me hacen pensar que somos distintos al resto, que queremos escalar a niveles inimaginables, que lo imposible, es una palabra que no existe en nuestro diccionario de emprendedores, querido lector, me emociona mucho escribir sobre estos emprendimientos, que podemos lograr mucho y que a pesar de todas las adversidades a las que nos vemos sumidos, siempre habrá una luz al final del túnel.

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