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¿Cómo imaginamos la educación en el Perú al 2036?

La cuarentena, que se extendió por muchos meses, ha impactado en la educación de muchos niños de nuestro país. Los pocos avances tecnológicos, la enorme brecha digital, el escaso acceso a una computadora y a internet, nos ha desnudado frente a una problemática que debe cambiar.

El Proyecto Educativo Nacional (PEN) que estuvo vigente desde año 2007, hizo énfasis en aspectos como la equidad, el ejercicio del derecho a la educación, el carácter de la educación como bien público en el país.

Lograr que todos los peruanos consensuamos en tener una idea en común, sobre lo que queremos de la educación, no parece ser una tarea fácil; existen prioridades de cada Región, tensión entre nosotros, por lo pendiente y lo no logrado.

Somos un país muy diverso, con diferentes matices, diferentes ideas; la mayoría quiere el bienestar social, que todos logremos llegar a las metas, juntos, pero no tenemos un norte a donde avanzar. Esto se debe, a que nos han mentido tanto en los últimos años, que todo proyecto que nos presenten y que logren cautivar nuestro interés en cambiar para mejorar, es como un unicornio emergiendo de la fantasía.

Visión del Proyecto Educativo Nacional

En la visión del Proyecto nos aclaran “Todas las personas en el Perú aprendemos, nos desarrollamos y prosperamos a lo largo de nuestras vidas, ejerciendo responsablemente nuestra libertad para conseguir proyectos personales y colectivos, conviviendo y dialogando intergeneracional e interculturalmente en una sociedad democrática, equitativa, igualitaria e inclusiva, que respeta y valora la diversidad en todas sus expresiones y asegura la sostenibilidad ambiental”.

La sociedad peruana, el Estado, se compromete que garantizará las condiciones para el desarrollo de los potenciales en  todas las dimensiones de lo humano y de la realización de los proyectos de vida individuales y colectivos, regidos bajo principios y valores democráticos: libertad, dignidad, integridad, responsabilidad, sostenibilidad y justicia.

Esta visión busca impulsar la creación de una colectividad nacional identificada como una colectividad peruana, superando rupturas que arrastramos de un pasado colonial del que tenemos recuerdos vagos y que nos enseñó que nuestra historia se repite una y otra vez, como un mantra.

Nuestras expectativas de aprendizajes complejos, asociados a la vida en democracia, inclusión, equidad y bienestar, en contraposición a lo que gira fuera de nuestro ecosistema, se puede lograr, si cada peruano, a partir de sus experiencias educativas, logran construir una biblioteca de conocimientos que contribuyan a un pensamiento reflexivo para condicionarlos a seguir aprendiendo, construyendo e implementando un proyecto de vida.

Observar el futuro, implica ser responsables de nuestro entorno, de nuestros actos y tomar decisiones correctas que estén ligadas a nuestra propia búsqueda de información, que tengamos el coraje de tomarnos el tiempo de leer nuestros objetivos, investigar las posibilidades de volverlas realidad y ser adecuados en elegir.

La afirmación de la libertad y la justicia, basadas en el reconocimiento de nuestras individualidades de nuestros territorios y nuestras costumbres, lograrán que exista unión y confianza entre nosotros, los peruanos, que hoy en día son tan escasas y tan necesarias para sobresalir juntos de esta parálisis llamada pandemia y de la legitimidad que tienen nuestros líderes.

Aspirar a una educación que vaya más allá de los conocimientos correspondientes a diversas disciplinas y áreas del saber en los que tradicionalmente se ha enfocado la escuela, logrando ese pensamiento crítico que tenga como base indispensable la información de saberes.

Educación Superior

La educación superior, se destaca por el rol fundamental de fomentar la investigación y la innovación para lograr un desarrollo basado en el talento humano, en sus conocimientos y en su creatividad; esta educación tiene que crear nuevas oportunidades que desarrollen una sostenibilidad adecuada, a la luz de los patrones de consumo y dinámicas poblacionales, que son desafíos en el mantenimiento de nuestro medio ambiente y el desarrollo de las personas en todos los ámbitos de su vida.

Nosotros los ciudadanos debemos tener un ejercicio activo de trabajo digno y contribución con nuestra vida republicana, para lograr un desarrollo equitativo y sostenible para nuestra comunidad y para nuestro país.

Es tanto así, que no debemos dejar de lado, que todavía no hay puentes fuertes entre las carencias que sufren algunas personas en nuestra comunidad, como el acceso a servicios básicos, a una educación de calidad; a los grupos sociales que son vulnerables, ejemplo de esto, los pobres y pobres extremos, población de ámbitos rurales, zonas de conflicto y fronteras, personas con discapacidad, personas con necesidades de educación especial, víctimas de violencia, pueblos originarios, población afroperuana, población migrante, población en abandono físico y moral que incluye a niños y adolescentes en desprotección familiar, adultos que no han concluido con su educación básica, población LGTBI+, entre otros.

Prácticas obsoletas de la educación

En el Perú, existen prácticas que deberían desaparecer y que, con la evidencia científica, se ha demostrado que son obsoletas y que no favorecen a la experiencia educativa adecuada para los estudiantes y que atenta con el derecho a que estos puedan recibir una educación de calidad. Entre estas prácticas, están: las de repetición escolar y la competencia entre estudiantes como progreso académico, programas educativos que ignoran las dimensiones personales, sociales y emocionales de los estudiantes, en incluso se evalúa en la base exclusiva de la memorización de contenidos y en pocos casos, al castigo físico.

Estas prácticas, las hemos heredado de una generación que creía conocerlo todo, imponiendo en las escuelas, esta suerte de conocimiento, que con el paso del tiempo se ha visto desfasado, hasta incluso revertido, por el progreso humano.

Objetivos claros y metas propuestas

Acceder a estos cambios, son necesarios para que las experiencias educativas contribuyan a que, cada persona cultive y desarrolle su curiosidad, imaginación, que explore en sus talentos e inquietudes, que desarrolle su identidad y autonomía en sus relaciones entre individuos, fortalecer la asertividad y resiliencia, que domine una reflexión crítica sobre sí mismo y sobre su entorno, que tenga sentido ético profundo, con la capacidad de entender el interés social, comprendiendo sus circunstancias, actuando en consonancia y afirmando los principios fundamentales de una vida en democracia.

Todas estas experiencias educativas tendrán que prestar atención a la salud física y bienestar socioemocional de los personajes, para garantizar el desarrollo adecuado de distinto orden, que incluya aspectos físicos, cognitivos y socioemocionales.

Cuidar nuestras futuras bases de la sociedad, de la contaminación y violencia amplificada en redes sociales, de los cambios climáticos que les hemos heredado, justamente por no contemplar que toda acción tiene una reacción y que muchas veces esa reacción no siempre regresa a nosotros sino a nuestras generaciones, de la falta de protección de sus datos personales.

Por lo que debemos enfocarnos en brindarles cultura y que se identifiquen con ella, que puedan manejar situaciones complicadas, tomando como agentes de guía, a los padres o tutores, para que puedan tomar decisiones que no los afecte el resto de su vida.

El Proyecto Educativo Nacional al 2036, aspira a que la educación peruana, contribuya a que las personas convivimos de manera libre y justa, que las instituciones garanticen el respeto a la dignidad humana, la igualdad ante la ley y la seguridad, cumpliendo nuestras obligaciones y ejerciendo nuestros derechos individuales y colectivos en una comunidad donde prime la confianza.

La educación peruana debe propiciar que las personas, convivamos reconociendo, valorando e incluyendo nuestra diversidad, eliminando toda forma de discriminación, garantizado la igualdad de oportunidades de aprendizaje y desarrollo, y priorizando la atención preferencial a las poblaciones que actualmente se encuentran en mayor desventaja.

La educación habilitará a conocernos y valorarnos entre nosotros, autorregular nuestras emociones y comportamientos, estableciendo relaciones humanas sanas, identificando propósitos y sentidos en lo que hacemos y lidiar con retos diversos, tanto para alcanzar nuestro desarrollo personal como la convivencia. También toma en cuenta nuestra cognición, el estado físico, la emoción y el desarrollo espiritual son aspectos indesligables de nuestro desarrollo y potencial individual y colectivo.

La educación habilitará a las personas a desempeñarse productivamente y a desarrollar actividades alineadas con sus aspiraciones, que genere y aproveche creativa, sostenible y responsablemente los recursos sociales, culturales, naturales y económicos. Con ello se logrará el bienestar material individual y colectivo. La educación se favorecerá y se nutrirá de la investigación, innovación y desarrollo para potenciar las oportunidades de desarrollo y prosperidad nacional.

Estamos listos para este gran reto, todo depende de nosotros y de imaginarnos ¿cómo será la educación en el 2036?

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